Quality Translators

Nada se pierde en la traducción

El arte de la traducción

Un traductor competente posee las siguientes habilidades:


  • un excelente conocimiento del idioma, hablado y escrito, de la cual se está traduciendo  (el idioma de origen);
  • un excelente dominio de la lengua a la cual se está traduciendo (el idioma de destino);
  • familiaridad con la materia objeto del texto traducido;
  • un profundo conocimiento de los correlatos etimológicos e idiomáticos entre las dos lenguas, y
  • un sentido finamente sintonizado de cuándo usar la metáfrasis ("traducir literalmente") y cuando parafrasear, a fin de asegurar cierta equivalencia entre la fuente original y el texto en la lengua de destino.


Un traductor competente no sólo es bilingüe sino bicultural. Un idioma no es solo una colección de palabras y reglas de gramática y la sintaxis para la generación de oraciones, sino también un vasto sistema de interconexión de connotaciones y referencias culturales cuya maestría, escribe lingüista Mario Pei, "está cerca de ser un trabajo de por vida."


La complejidad de la tarea del traductor no puede ser exagerada, convertirse en un traductor consumado después de haber adquirido un buen conocimiento básico de ambas lenguas y culturas puede requerir años de experiencia. Desde este punto de vista, es un error muy grave suponer que una persona que tiene fluidez razonable en dos idiomas, en virtud de ese hecho por sí solo, es competente para traducir entre ellos.


El papel del traductor en relación con un texto ha sido comparada con la de un artista, un músico o un actor, que interpreta una obra de arte. La traducción, como otras artes, ineludiblemente implica elección, y la elección implica interpretación